Entrada creada por CAI el 14 de Agosto de 2018 a las 15:09

CAÍ.
CAI
Madrid
14 de Agosto de 2018 a las 15:09
El amor son cuatro letras que nos llevamos una vida tratando de engrandecer, puede que porque no queremos aceptar que comercializar los sentimientos lo hace menos divino de lo que hemos ido idealizando a base de poemas e historias de amor de otros, pero ya desde pequeños, cuando soñamos con ser Superman para rescatar a la chica en apuros, lo hacíamos a cambio de un beso.
Y es que por mucho que nos empeñamos en divinizar las historias, amor son apósitos del alma, es la necesidad de hacer a alguien especial por la necesidad de sentirnos especiales para alguien, sino, ¿de que acabarían las historias que parecían interminables? De la falta de sentirnos algo
Jugamos al te quiero, cada uno a su forma trata de darle sus pinceladas de piropos, de regalos, miradas, palabras, de buenos días princesa, con la firme intención de que la vida sea bella, pero la vida, la del amor; es un comercio, una feria donde nadie vende su alma gratis, y donde el trueque siempre, siempre va suspendido en una balanza individual que antes o después miramos con lupa para ver si el negocio nos sale rentable, supongo que es la ley del capitalismo en que vivimos.
Se suele decir que la vida está para vivirla, y a veces nos aferramos a dolores y sufrimientos, a arritmias, a desencantos, desilusiones, a la apatía, como ludópatas en busca de su premio que se van contentos a casa pensando que han ganado veinte euros sin pensar en cuántos han invertido, porque el amor es una continua inversión, una continua aceptación y una anulación del Yo, como una droga de la que de vez en cuando hay que desintoxicarse, pero que siempre está al acecho, esperando en cada esquina a clavarte su aguja en forma de sonrisa o de mirada.
Póngame otra manzana, que a esta le salieron gusanos.
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